Urticaria crónica espontánea

La urticaria crónica espontánea (o idiopática) es una de las afecciones de la piel que mayor alcance tiene a nivel mundial. El término idiopático viene del griego idios, que significa “propio” o “particular”, y pathos, que significa “enfermedad”.

Cuando alguien comienza a manifestar los primeros síntomas pueden llegar a pasar más de 5 años hasta que reciba un tratamiento efectivo que le permita regresar a su vida normal. Esto se debe a que la urticaria crónica espontánea (UCE) suele ser confundida con otros tipos de alergias, sea por factores externos, cosméticos, alimenticios o farmacológicos. Por lo tanto, resulta fundamental para una correcta y rápida recuperación que el paciente haga una consulta con un alergista o dermatólogo con el fin de recibir un diagnóstico adecuado.

Según diferentes estudios poblacionales, la urticaria crónica afecta a un 5% de la población mundial, y la aguda hasta un 20%. Por lo general, dentro de los casos de urticaria crónica, el 75% corresponde con la espontánea. En niños, lo normal suelen ser episodios aislados con duraciones máximas de días o semanas, siendo las formas de carácter crónico más presentes en personas de la tercera y sexta década de vida, con un notable incremento a los 40 años de edad.

Esta patología suele afectar mayormente a la población femenina, debido a que por lo general el 40% de las urticarias crónicas tienen origen autoinmune, algo que resulta ser mucho más presente en las personas de este sexo.

Cuando la urticaria presenta lesiones que persisten durante períodos mayores a 6 semanas, es considerada crónica, y al ser producida con una ausencia de factores identificables, es considerada como espontánea. Como mencionamos al comienzo, la terminología idiopática o espontánea debe ser empleada sólo en aquellos casos donde han sido excluidos definitivamente todos los posibles agentes causales.

Toda urticaria se manifiesta siempre de forma clínica como habones o ronchas, así como también angiodemas. Estas ronchas se presentan como pápulas y placas eritematoedematosas, las que se caracterizan por tener un edema central, generalmente más pálido, rodeado de eritema. Estas lesiones a su vez suelen estar acompañadas de sensaciones de quemazón y picazón de carácter transitorio.

Por otro lado, los angiodemas se caracterizan por presentar edemas en la dermis reticular y en el tejido celular subcutáneo, con afectación de las membranas mucosas. Suelen desaparecer dentro de las 72 hs., sin embargo hay que destacar que los pacientes que presentan este tipo de lesiones manifiestan usualmente mayor intensidad de dolor y picazón.

La característica más llamativa de estas lesiones es que son transitorias, migran y no dejan cicatriz luego de su resolución. La piel retorna a su condición inicial luego de 2 a 24hs posteriores a la aparición de los síntomas. Sin embargo, algunas lesiones pueden durar más de 48hs, dejando en estos casos hiperpigmentación residual.

Debemos hacer hincapié en que la evaluación inicial debe siempre estar enfocada en realizar una historia clínica correcta y detallada, interrogando al paciente respecto a posibles causas asociadas o desencadenantes en conjunto con una evaluación física completa.

Por lo general, es casi imposible identificar una causa particular como desencadenante de la urticaria crónica, por lo tanto los expertos recomiendan evitar realizar estudios demasiado extensos en laboratorio. Se debe comenzar limitando los estudios a hemogramas completos, VSG, PCR, enzimas hepáticas y TSH.

La urticaria crónica espontánea suele ser autolimitada, y la gravedad de los síntomas y la naturaleza o magnitud del estímulo varían en cada paciente en función de cómo provocan o perpetúan dichos síntomas. Asimismo, existen ciertas consideraciones universales básicas que son aplicables a todas las enfermedades alérgicas dependientes de los mastocitos; siendo estas la eliminación del desencadenante, el tratamiento farmacológico sintomático y la inducción de tolerancia.

A pesar de esto, como ya mencionamos los factores desencadenantes de una urticaria crónica espontánea no suelen ser identificables, y más allá de que los síntomas mejoren luego de la eliminación de un supuesto desencadenante, siempre será necesaria una prueba con el fin de obtener una confirmación. Esto supone una complicación del diagnóstico debido a que por lo general, existe la posibilidad de una remisión espontánea de la urticaria.

Por consiguiente, en todos los casos en que se logre evidenciar un claro desencadenante, el diagnóstico deja de ser urticaria crónica espontanea. Los fármacos, ciertos estímulos físicos como la radiación o la presión, algunos agentes infecciosos y ciertas enfermedades inflamatorias suelen ser desencadenantes muy comunes.

Hay ciertas restricciones alimenticias que vale la pena tener en cuenta a pesar de que en rara ocasión puedan ser la causa de una urticaria crónica espontánea. Existen muchos alimentos que presentan los considerados pseudoalergenos, agentes que provocan hipersensibilidad y reaccionan de forma tal que pueden llegar a desencadenar o agravar los brotes de urticaria.

Respecto a la inducción de tolerancia debemos destacar que si bien dura pocos días, puede ser útil en algunos subtipos de esta patología. Para ser inducida se requiere de una exposición diaria, con dosis mínimas de un estímulo que por lo general suele resultar muy incómodo para los pacientes.

Resulta importante mencionar que la mayoría de los síntomas de esta enfermedad están mediados por las acciones de la histamina en el organismo, tanto en los receptores responsables de generar las ronchas, así como también sobre los nervios sensoriales que se encargan de generar la sensación de ardor y picazón. Por lo tanto, los tratamientos continuos con antihistamínicos H1 estabilizan este mecanismo y resultan ser de suma importancia para manejar los síntomas de la urticaria.

Hay un aspecto muy delicado que acompaña a esta patología, asociado al estrés psicológico y el impacto emocional negativo que se produce con la aparición impredecible de los síntomas como la picazón intensa o las ronchas. Si bien estos no ponen en riesgo grave la salud del paciente, la vida personal y social de la persona se ve alterada a causa de la irritabilidad, fatiga y trastornos de sueño que producen estos síntomas.

Suele ser muy común que las personas que sufren de urticaria crónica espontánea, debido a la imposibilidad de llevar una vida normal, puedan sentirse aisladas e incomprendidas. Esto genera además una sensación de rechazo respecto a las personas de su entorno, quienes por lo general no pueden comprender qué es lo que le sucede al que padece esta enfermedad.

Por lo tanto, es importante que tanto los profesionales de la salud como el paciente tengan la intención de ayudar a sus allegados y familiares a comprender qué es y cómo afecta esta patología la vida cotidiana de quien la padece.

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