PERMEABILIDAD DE LA PIEL

Sabemos que la piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, pesando alrededor de entre 3 a 4 kg., dependiendo de las características morfológicas propias de cada persona. Es irrigada por un tercio del total del flujo sanguíneo, lo que le otorga permeabilidad, más allá de su acción aislante y protectora.

Son casi constantes las agresiones que sufre nuestra barrera cutánea debido a diferentes agentes propios del medio externo, como el agua caliente, químicos, disolventes, detergentes o bien traumatismos mecánicos, etc. Esto produce una hipersensibilización de la piel. Con el fin de restituir su estado natural, la epidermis subyacente dispara una respuesta metabólica que coordina el aumento de la síntesis de lípidos y la aceleración de su secreción.

No obstante, esta respuesta se ve alterada por factores como la edad, el estrés psicológico, los ambientes poco naturales con condiciones climáticas extremas, la radiación UV, etc. Estos agentes producen disfunciones en la barrera de la piel, que terminan decantando en enfermedades de diversos tipos.

A causa de la edad, se genera una reducción en la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas, lo que afecta de forma negativa su función protectora. Es importante remarcar que en general, la integridad de la piel se altera a causa de factores externos diversos, así como también por la presencia de enfermedades cutáneas. Esto produce lo que se conoce como hiperproliferación epidérmica y diferenciación aberrante.

A causa de los deterioros naturales previamente mencionados, comienza a ser frecuente la carencia de sustancias vitales para la estructuración de la película hidrolipídica. De esta forma, la piel se torna severamente más sensible a los jabones y las soluciones alcalinas, los que suelen estar presentes en la mayoría de los productos de higiene corporal.

La utilización de estos productos elimina aún más lípidos presentes en la epidermis, lo que se traduce en un aumento de la sequedad de la piel. De esta forma, la superficie cutánea se torna áspera y aparecen pequeñas fisuras y grietas.

Esto acontece también si el contenido de agua en la capa córnea de la piel desciende por debajo del 10%. Esta obtiene su hidratación gracias al agua procedente de las capas más profundas de la piel (agua transepidérmica) como producto de la transpiración normal. Una piel carente de hidratación necesita cuidados que le suministren no sólo humedad, sino también factores naturales de hidratación, como por ejemplo aminoácidos. Estas sustancias higroscópicas, dentro de una formulación adecuada, proporcionan una hidratación duradera.

Las condiciones climatológicas influyen en la pérdida de agua. Con el aire seco y caluroso del verano, la piel pierde humedad rápidamente. Por el contrario, una elevada humedad y ausencia de viento llevan a una pérdida de agua más lenta. El principio activo del ácido hialurónico se caracteriza por su propiedad de retener grandes cantidades de agua, mejorando el aspecto y elasticidad de la piel.

Es importante mencionar que ciertas zonas del cuerpo, al estar más expuestas a los agentes externos se deshidratan más rápido que otras que poseen mayor cobertura y sufren poca exposición.

Por ejemplo en la piel del rostro, debido a una alta exposición, pierde su función de barrera y se debilita su función protectora, lo que la torna más vulnerable a agresiones externas, produciendo un aumento de la pérdida de agua transepidérmica.

Debido a que la piel suele verse agredida por agentes limpiadores o jabones, pierde valiosos lípidos durante la higiene diaria.

Como ya mencionamos, los lípidos epidérmicos desempeñan un papel importante en la función de barrera de la piel al conformar el cemento que mantiene unidas las células de la capa córnea. Por lo tanto, la composición de estos lípidos epidérmicos determina la integridad de la barrera de permeabilidad.

La composición de la película hidrolipídica y de la barrera lipídica se ve alterada por la pérdida de lípidos epidérmicos y sebáceos. Estos resultan ser un elemento central de la función barrera de la piel, siendo además un factor principal para una hidratación equilibrada.

La piel sensible con déficit de lípidos requiere que un aporte de lípidos naturales. Las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos insaturados libres juegan un papel esencial, mientras que el principio activo lipomoist mantiene el estado de los lípidos presentes. Forma una película hidratante sobre la piel y mantiene el estado compacto de los lípidos en la epidermis.

Cuando disminuye la concentración de agua en las capas superficiales del estrato córneo, por debajo del nivel necesario para permitir que las enzimas de la descamación funcionen, se produce una piel seca. Sin embargo, esta no es simplemente una piel que carece de agua, sino un órgano cuya función está alterada y donde se acumulan queratinocitos de la capa córnea adheridos a la superficie. Al tacto se siente rugosa; se presenta apagada ya que la luz se dispersa en la superficie irregular. Adopta una tonalidad pálida, debido a que el brillo rosado de la microcirculación resulta escondido. Además, puede presentar descamación visible y sensibilidad a la irritación.

Como ya mencionamos, uno de los síntomas más comunes en una piel seca, es la disminución de su capacidad de retención de agua, lo que la torna áspera. Esto depende de la concentración de factores naturales de humectación, urea, aminoácidos y lípidos epidérmicos (especialmente triglicéridos, ácidos grasos libres, ceramidas y colesterol).

Siendo más específicos, la urea se forma durante el catabolismo de la arginina, en el marco del proceso de cornificación. En los casos de alteraciones de la cornificación, se produce un déficit de arginina. Esto lleva a una reducción de la concentración de urea, debilitando así la función hidratante natural. Es importante destacar además, que existe un tipo de alteración poco usual debido a su patogenia, conocida como piel seca atópica, en la que se presenta una alteración del metabolismo de los ácidos grasos de la piel.

Cuando la piel se torna excesivamente sensible, es debido a una condición caracterizada por la hiperreactividad a factores del medio ambiente. El término describe una condición de la piel que muestra una baja resistencia a las sustancias irritantes. Este fenotipo de piel es el más susceptible a desarrollar dermatitis de contacto y dermatitis irritante.

Se considera que los factores hereditarios, las condiciones en el lugar de trabajo y el entorno, así como las características psicosomáticas juegan un papel muy importante en la condición hipersensible de la piel. Se ve influenciada además por factores individuales endógenos, así como también por factores exógenos, como el clima. El principio activo pentavitin colabora regulando la hidratación y permitiendo la retención de la humedad de la piel. Hoy en día es sabído que una piel sana equivale a una barrera cutánea funcional.

A medida que los queratinocitos ascienden a través de los diferentes estratos de la epidermis durante el proceso de queratinización, son más planos y delgados, por lo que las regiones más superficiales del estrato córneo representan un plano debilitado que se rompe antes de alcanzar la superficie, ocasionando el peeling que se aprecia luego de una quemadura solar.

Además, la piel se siente áspera y seca luego de una quemadura y estos son signos de disrupción de la barrera cutánea.

Se recomienda el uso de jabones y detergentes sintéticos ligeros, al igual que la utilización de limpiadores que provean un gran contenido acuoso. Un buen humectante provee tanto hidratantes para compensar la pérdida del factor humectante natural como lípidos para rellenar los perdidos en la bicapa intercelular a causa de la alteración de la barrera.

Por consiguiente, para lograr aumentar su efectividad, un hidratante debe contener humectantes y emolientes. La máxima efectividad se consigue al contener un sistema lipídico capaz de restaurar la bicapa lipídica del estrato córneo. Sin embargo, no debemos olvidar la función protectora frente a los radicales libres, así como la protección frente a los daños provocados por la radiación UV.

Con el fin de mejorar la hidratación y por consiguiente la penetración y difusión de las sustancias, hay ciertas formas que resultan benéficas por las cuales podemos optar. Por ejemplo la aplicación de un plástico oclusivo, que aumenta la acumulación de agua por perspiración, pasando de un contenido de entre un 5% y 15%, a uno con un 50% de agua, incrementando de esta forma la permeabilidad hasta cinco veces más.

Por otro lado, las mascarillas facilitan la penetración por efecto osmótico. Además, para mejorar la penetración, se puede optar por aplicar el producto con fricciones o masajes para estimular la circulación sanguínea, elevar la temperatura y repartir equitativamente el producto en la zona de aplicación. Así mismo, emplear aparatología como ultrasonidos o electroporación modifican la estructura natural del tejido y las membranas de forma local y transitoria, abriendo canales de difusión.

Es importante mencionar que además de actuar como medio de transporte de los principios activos del producto, el vehículo del cosmético puede tener diferentes propiedades que produzcan variaciones en el índice de penetración. También puede modificarse respecto a su grado de difusión a través de la piel según su carácter lipófilo, su concentración y la influencia del Ph sobre su penetración. Con respecto al fármaco, lo que importante a tener en cuenta es su coeficiente de difusión a través de la piel.

La difusión de un penetrante se determina por la resistencia del medio; la resistencia de la membrana celular; la viscosidad del medio; la temperatura del medio y las interacciones químicas entre las moléculas que se introducen, así como los constituyentes de la membrana celular y el vehículo en cuestión.

En general, difunden mejor las moléculas de bajo peso molecular que las de alto peso molecular, sin embargo existen ensayos que demuestran que influye más la lipofilia del compuesto que el tamaño molecular en el caso de la penetración a través de una membrana. No obstante, a mayor tamaño molecular, mayor lipofilia en el compuesto. Sumado a esto, si el compuesto presenta grupos polares, se facilitan uniones entre la membrana y la molécula del penetrante.

Según a la profundidad a la que accedan los productos, se los clasifica de diferente manera y su aplicación recomendada es distinta. Cuando el activo se queda adherido a la capa cornea ejerciendo solo ahí su acción, se lo considera contactación. Estos suelen ser productos cosméticos como los de maquillaje, por ejemplo.

Por otr olado, existen los de imbición cutánea, en casos en los que el compuesto activo alcanza las capas medias de la epidermis. Se corresponde con los cosméticos hidratantes o protectores de la piel. Se considera penetración cuando el activo alcanza las células profundas de la epidermis, como en el caso de los despigmentantes y antitranspirantes.

Si el activo alcanza el torrente sanguíneo o linfático a través de la dermis se los considera de absorción. Como ejemplo tenemos los aceites esenciales de plantas y los fármacos. Aunque el activo se adsorba, penetre o se absorba, no garantiza que siempre traspase la membrana celular ejerciendo un efecto intracelular en los tejidos. La célula posee sus propios sistemas de barrera selectivos a las diferentes moléculas que se encuentran en el medio externo.

En ocasiones, el poder de penetración de los cosméticos se convierte en un inconveniente, ya que cuando un compuesto alcanza la base del estrato córneo puede experimentar otra partición hasta que pasa a la epidermis viable o epidermis profunda. Posteriormente, puede difundir hasta la dermis e incluso pasar a circulación sistémica, dejando de considerarse cosmético para convertirse en medicamento.

La ley establece que se entiende como producto cosmético a toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso, uñas, labios y órganos genitales externos) o con los dientes y mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos o mantenerlos en buen estado.

De esta forma, cualquier sustancia que supere a la epidermis en su capacidad de penetración, o que ejerza una acción diferente de las mencionadas, se considera medicamento. En consecuencia, la finalidad del cosmético debería siempre determinar su fabricación. Los cosméticos decorativos, protectores solares o limpiadores, actúan sobre las capas más superficiales de la epidermis con la finalidad de proteger o limpiar.  Los productos hidratantes, tonificantes, antiestrías, anticelulíticos, peeling, actúan a otros niveles de estrato corneo, incluso dermis. Por último, los antitranspirantes actúan a nivel de conductos sudoríparos.


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