MÁSCARAS CON LUZ LED

Hace tiempo que se utilizan dentro de la aparatología estética los diodos emisores de luz de baja intensidad, que son conocidos como LED.

Hasta ahora su función estaba específicamente ligada con la regeneración y cicatrización de heridas o traumas de la piel y los tejidos, sin embargo con la aparición de la máscara LED (LedMask), esta tecnología se fue incorporando ya definitivamente dentro de los distintos protocolos de salud y belleza.
Este tipo de terapia con LED, utiliza longitudes de onda lumínica específicas que emiten energía que se utiliza para diferentes tratamientos.
Es considereda una terapia no invasiva y reconstructiva, ya que tiene como funciones principales reafirmar, tonificar, regenerar, limpiar, y estimular el crecimiento y desarrollo natural del órgano de la piel.
Los dispositivos utilizados poseen la forma de una máscara plástica facial (algunas un tanto más futurísticas otras con una apariencia más de rostro humano) que tienen en su interior una serie de LEDs que emiten distintas frecuencias lumínicas.
Suelen ser muy fáciles de usar, con un cargador similar al de un teléfono celular y un control remoto a través del cual se operan las diferentes combinaciones de luces.
Este tipo de tratamiento es ideal para trabajar las arrugas finas, la hiperpigmentación moteada, la rugosidad táctil, y el acné.
Esto se debe gracias a la producción de colágeno y el aumento de su proliferación a causa del tipo de luz que se utiliza.

EFECTOS DEL TRATAMIENTO
Los efectos de un tratamiento con estos dispositivos se perciben desde la primera aplicación: con una exposición de 10 a 20 minutos podemos disfrutar de una piel más sana, más luminosa, más hidratada, más firme y de un tono más uniforme.
Sin embargo, es lógico que para obtener resultados prolongados y más evidentes son necesarias varias sesiones, siendo 5 el promedio.
La luz roja (650 – 730 nm) incrementa la producción de colágeno hasta 5 veces (recordemos que se trata de una proteína esencial utilizada para reparar el tejido dañado y maduro).
La máscara de luz led también cumple funciones que ayudan a trabajar las finas líneas de expresión, y a reducir los poros grandes.
Restaura una matriz dérmica más organizada y más joven, mediante la activación de los fibroblastos.
También cuenta con un efecto desintoxicante y drenante; aumenta el flujo del sistema linfático, para que la eliminación de líquidos y proteínas se produzca de una forma mucho más rápida.

LAS DIFERENTES LUCES
La luz azul ( 430 – 450 nm ) activa un fotosensibilizador endógeno que está en la bacteria Propinobacterium acnes, responsable de la inflamación asociada al acné, destruyendo de este modo la bacteria.
Reduce la inflamación y proporciona un efecto de rejuvenecimiento general de la piel.
Además, se produce una bioestimulación que incrementa los mecanismos naturales de reparación consiguiendo una mejoría en el aspecto de la piel.
La luz verde (525-550 nm) es indicada para ayudar a reparar las pieles pigmentadas, manchas provocadas por el sol y la edad, penetrando en las capas basales de la epidermis. Reduce líneas de expresión, estimula los nutrientes y regenera pieles maduras.
La luz amarilla (560-590nm) reduce el enrojecimiento (cuperosis) y la irritación al estimular la circulación linfática e iniciar una recuperación rápida. Con este tipo de luz tan específica, se mejora la textura, la resistencia, la suavidad y la calidad de la piel. También estimula el sistema nervioso, mejora el tono muscular y tisular, mejora el sistema inmunológico. Ayuda a relajar y regula las pieles sensibles.
Lo más conveniente es que este tipo de tratamientos se realice en clínicas dermatológicas y centros especializados.
Hay que respetar muy cuidadosamente las indicaciones de los fabricantes, ya que dependiendo de la potencia de cada dispositivo, la intensidad y el tiempo necesario de exposición varían demasiado.
Es recomendable la utilización de gafas de protección para la vista si el tipo de máscara que utilizamos no nos brinda una protección adecuada.
Para utilizar la máscara LED, primero hay que hacer una limpieza del rostro con un producto de higiene adecuado, con el fin de que los resultados sean más eficaces. Aquellos productos que poseen vitamina A deben ser utilizados sólo después de la exposición a la luz LED, debido a que estos productos pueden bloquear las emisiones lumínicas sobre nuestra piel.
Lo ideal es utilizar productos tópicos para tratamientos de acné en caso de estar utilizando la luz azul con esa misma intención.
Este tipo de productos debe aplicarse después de la exposición a la luz LED.
En caso de un tratamiento antiedad, la utilización de estas máscaras con su frecuencia de luz verde resultan ser una excelente alternativa a la toxina botulínica y cirugías estéticas tradicionales.
Es un tratamiento no invasivo, cómodo, indoloro y sin necesidad de recuperación.


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