MASAJE KOBIDO

El masaje kobido es conocido como el lifting facial natural. La palabra kobido significa literalmente “antiguo camino de belleza”.

Sabemos que la cultura oriental tiene una importante base filosófica y espiritual que funciona como pilar para todas las cuestiones de la vida diaria.

Todo se concibe como un proceso, que por lo general suele estar determinado en la disciplina que se practica, buscando coherencia y cohesión entre los aspectos interiores de la mente y el espíritu, en conjunto con los exteriores del cuerpo y la materia.

Para ellos, el arte y la belleza son el resultado de un estado de comunión y armonía, lejos de ser algo aislado y medible de forma superficial. La belleza es considerada un ritual que se aprende desde muy temprana edad, con fundamentos sólidos en la alimentación sana, vida ordenada y consciencia en armonía con la naturaleza y sus manifestaciones.

Desde esta perspectiva entonces, una persona inundada de estrés, odio, celo, envidia, no es capaz de expresar belleza.

Esta postura resulta ser bastante diferente de la cultura occidental, que define y establece los estándares de belleza según cuestiones puramente físicas que se aceptan como válidas sin tener relación alguna con el ser interior de la persona.

El masaje kobido es conocido como el lifting facial natural.

La palabra kobido significa literalmente “antiguo camino de belleza”.

Una leyenda cuenta que durante siglos resultó ser una de las terapias favoritas de las emperatrices japonesas quienes se destacaban por tener una apariencia muy joven y sana.

Se cree que la técnica nació en Japón, en la época de los samuráis, quienes, según relatos diversos, se daban masajes en la cara con el fin de calmar la mente después de arduas batallas así como también para potenciar su fuerza interior.

No obstante, una emperatriz notó que este tratamiento producía una apariencia luminosa y que además, calmaba los dolores de cabeza.

La soberana llevó la idea a la casa imperial y desde entonces se volvió una costumbre entre los miembros de la realeza.

Kobido es diferente a cualquier otro tipo de masaje facial. Trabaja, además de la superficie de la piel, la musculatura subcutánea, mejorando así el transporte de linfa y sangre, eliminando toxinas, oxigenando tejidos y estimulando la creación de colágeno y elastina, responsables de la calidad de la piel.

El Kobido fue el arte japonés de la belleza hasta que, en el año 1472, por orden de la emperatriz, quedó reservado exclusivamente para el uso de la alta sociedad japonesa, dejándose de practicar por el resto de la sociedad. En 1984, el Dr. Shogo Mochizuki, heredero de esta tradición, se trasladó a EEUU y comenzó a difundir este arte.

Este masaje trabaja 16 músculos faciales superficiales a distintas intensidades mediante 47 maniobras diferentes. Sus movimientos en el cuello, rostro y cuero cabelludo producen una profunda relajación,  alivio de dolores y molestias, atraen una gran cantidad de oxígeno a la piel, lo que produce la eliminación de toxinas y de células muertas.

En la actualidad resulta ser una excelente alternativa para las personas que buscan salud y belleza en sus rostros sin la necesidad de someterse a procesos quirúrgicos. Por un lado, ayuda a rejuvenecer la piel, debido a la tonificación de la musculatura facial producida por la técnica que se ejecuta.

Además, este masaje resulta ser sumamente relajante, lo cual ayuda a reducir en gran medida el estrés así como a eliminar gran cantidad de bacterias y toxinas que se acumulan en el rostro, sobre todo en las capas más superficiales de la piel.

Kobido tambíen ayuda a eliminar la tensión de los músculos faciales, así también las contracturas que pueden llegar a formarse en el área del rostro, produciendo además, una actividad reparadora que permite la reparación automática de las células de la piel.

Debemos mencionar que cada institución, centro o terapeuta tiene su forma personal y particular de ejecutar el masaje, más alla de la uniformidad individual de las técnicas. Por lo general, se ejerce el masaje dividido en cuatro fases.

En primera instancia se suele comenzar con un trabajo en la zona cervical a fin de suavizar la musculatura superior y facilitar la circulación hacia esta zona del cuerpo.

Luego, se comienza con una sesión de shiatsu en el rostro con el fin de preparar las zonas a trabajar.

Se continúa con el drenaje, presionando la piel y arrastrando las manos hasta puntos concretos para eliminar toxinas acumuladas.

Seguido de esto, se aplican productos “no cosméticos”, es decir aceites naturales, para facilitar los movimientos y reducir la fricción ejercida sobre la piel. Esto contribuye a tonificar el rostro y restaurar su luminosidad. Se continúa con la etapa de estiramiento, en la que se aumenta la velocidad de los movimientos sin generar dolor.

Se procura hacerlo muy rápido pero a la vez de manera suave y gentil.

No se debe causar dolor por ningún motivo, ya que eso bloquea los efectos del masaje.

Las manos en esta técnica son utilizadas como pequeñas máquinas sobre el rostro, de manera precisa y sin ejercer una presión excesiva, a efectos de oxigenar y suavizar los surcos de la piel.

Por último, se presionan los puntos de acupuntara que sirven para reducir el estrés.

Esto alivia migrañas o los dolores de cabeza comunes, evita la rigidez facial, mejora la circulación, e incluso disminuye algunos problemas en el sistema digestivo como el estreñimiento.

Además, reduce los efectos del bruxismo y favorece la vista debido al estímulo en las zonas cercanas a los ojos.

El número de sesiones requeridas varía dependiendo del tipo de piel a tratar.

Las personas con pieles más jóvenes, con pocas arrugas, pueden comenzar con una sesión por semana durante los primeros meses, haciendo un mantenimiento posterior de una sesión adicional por mes.

Para aquellas personas de edad más avanzada y con una piel menos saludable, se suelen hacer dos sesiones semanales inicialmente, para luego seguir con un mantenimiento cada dos semanas.

Debemos destacar que los tratamientos se realizan en camilla, con gorro protector para el cabello, con los hombros y clavículas al descubierto, y se utilizan cremas o aceites neutros en bastante cantidad. En casos de pacientes que padezcan de algún trastorno o problema de la piel, es recomendable utilizar la misma crema que ellos utilicen de forma habitual.

Aquellas personas que tengan algún tipo de erupción causada por alergias no deben tratarse con esta técnica, debido a que podría resultar perjudicial.

Tampoco es una terapia que produzca el mejor resultado en personas con algún tipo de cicatriz interna o externa reciente, ya que el terapeuta deberá evitar la zona de la cara afectada y no se conseguirá un resultado homogéneo.

Si bien para los pacientes que posean una piel excesivamente grasa, acné, eritrosis, o cuperosis, no está descartado el masaje kobido, éste se deberá  efectuar a un ritmo más lento y con una presión menos fuerte para evitar acrecentar esos problemas o provocar dolor. Por lo tanto, en estos casos son necesarias más sesiones con el fin de obtener todos sus beneficios.

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