CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE

La reducción de la basura plástica y la contaminación es algo que cada día preocupa a más y más personas. Por supuesto, no sólo debemos reducir nuestra huella plástica, sino que también debemos tratar de reducir los residuos en todos sus tamaños y formas.

LAS “TRES ERRES”

Las “tres erres” no sólo son recomendables, son obligatorias. “Reducir, Reutilizar, Reciclar” es la clave. Podemos  añadir dos erres más a la lista:

Rechazar

Esta R es probablemente más crucial que “Reducir”. 

Por ejemplo, no precisamos a veces una bolsa de papel o de plástico en el momento de la compra. Rechacemos comprar cosas que vienen en embalajes superfluos.

Reparar

El consumismo ha llevado a crear un sistema donde lo que se deteriora o se avería parcialmente suele ser reemplazado por otro artículo igual o similar pero nuevo.

Cuando la ropa se rompa o los aparatos electrónicos no funcionen, es mejor tratar de arreglarlos en vez de comprar uno nuevo. Esto generará menos basura.

SOBRE PAPELES Y EMBALAJES

1. A la hora de escoger entre productos semejantes, elegir aquel que tenga menos envase y embalaje. Evitar el consumo de productos excesivamente empaquetados. Tengamos en cuenta que esos envases también  se pagan, y a veces el precio del envoltorio supera al del producto.

2. Por regla general los envoltorios de cartón o papel y los envases de vidrio son los menos dañinos. No lo olvidar al tener que optar entre productos.

3. Cuando se vaya de compras no olvidar llevar el carro de compras o la bolsa de lona o malla. En última instancia, reutilizar las bolsas que ya nos  han dado. Rechazar las bolsas que no se necesitan.

4. Insistir al que no envuelvan los objetos comprados, salvo que sea imprescindible.

5. Los productos en tamaño familiar generan menos residuo por unidad de producto.

6. Es necesario, especialmente en relación con el papel y el cartón, tener en cuenta la regla de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar. Es decir, evitemos el consumo innecesario de papel y cartón, reutilicemos para otros usos los papeles y cartones que tengamos y, sólo cuando ya no nos sirva, llevémoslos a un contenedor para reciclar.

7. Rechazar la publicidad que te ofrecen por la calle o invade tu buzón de cartas.

8. Los papeles de imposible reciclaje (plastificados, encerados, etc.) sólo deben usarse cuando no exista otra opción.

9. Adquirir productos más durables también evita acumulación de basura.

10. Los medicamentos caducados o que ya no se usen, entregarlos en la farmacia.

SUECIA, UN EJEMPLO

Los países escandinavos en general ya han dado muestra de su evolución en cuanto al cuidado del planeta y la preservación del medioambiente.

OPTIMA había dado cuenta en otra edición acerca del desarrollo de proyectos sustentables impulsados y llevados a cabo por el gobierno finlandés.

En este caso nos ocupa Suecia.  El gobierno sueco quiere rebajar impuestos para incentivar las reparaciones de todo tipo de productos.

Esta es una medida que va en contra de la cultura actual de “usar y tirar”, que el bienestar económico ha tornado como hábito ya que es más fácil y, en muchos casos es más barato comprar algo nuevo que reparar la parte averiada del artefacto que se posee.

El parlamento sueco entonces discute la reducción del IVA para las reparaciones de de bicicletas, ropa y calzado, una baja del 25% actual al 12%.

En cuanto a la reparación de electrodomésticos, los suecos podrían solicitar la devolución del 50% del costo de mano de obra de la reparación.

Suecia es un país preocupado por su huella de carbono desde hace ya muchos años, de hecho reduce sus emisiones de CO2 año tras año, desde 1990 ya las ha reducido un 23%.

Produce más de la mitad de su electricidad a partir de energías renovables.

Además, ese país aprovecha toda su basura y también la de otros países, porque con la suya no tiene suficiente material de desecho como para generar la energía que necesita para la producción industrial.

CATALOGAR NUESTRA HUELLA DE RESIDUOS

El paso más importante, en verdad, es echar un vistazo honesto a lo que se tira.

Por ejemplo, muchas veces con la comida que se tira, también se podría hacer un caldo con las sobras de vegetales o comenzar a hacer compost con los restos de frutas y verduras.

Respecto del consumo de combustible del automóvil,  el uso del transporte público siempre está disponible. Muchas personas han optado por  una bicicleta eléctrica para distancias más cortas.

EN LA COSMÉTICA

El sector de los cosméticos y la droguería, como cualquier otro tipo de industria, genera GEI  (gas de efecto invernadero).

El GEI es un gas atmosférico que absorbe y emite radiación dentro del rango infrarrojo.

Este proceso es la fundamental causa del efecto invernadero.

Los principales GEI en la atmósfera terrestre son el vapor de agua, el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono.

En todos sus procesos, es decir que no sólo se emiten durante la fabricación sino que también se generan impactos durante el transporte y también en la gestión de los residuos que quedan una vez que se utilizaron los productos.

Bajo el Protocolo de Kioto, hay países que intentan mitigar el porcentaje de contaminación a través de medidas concretas.

España por ejemplo, fue uno de los países que entre 2007 y 2008 contribuyó a reducir un 3.1% (-13.1 millones de toneladas de CO2) los GEI de la Unión Europea gracias a las mejoras de las industria manufacturera (excluido el hierro y el acero).

En los últimos años, la situación de crisis mundial y reducción de costos para mantener la competitividad en los sectores cosmético y de droguería han llevado a la búsqueda de nuevas estrategias para salir adelante.

Parte de estas acciones apuntan a la producción de envases más sostenibles porque existe la conciencia de que los productos verdes son beneficiosos para el planeta.

Recordemos que la huella de carbono es la cantidad total de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero (GEI) asociado a un producto, entendido como un bien o servicio, a lo largo de su cadena de suministro incluyendo su uso y su recuperación o vertido.

Las estrategias más comunes para reducir la huella de carbono en el sector de los cosméticos son:

– Disminución de cantidad de material de envase.

– Mejoras en el proceso de producción del envase.

. Optimización de la logística y distribución.

. Uso de bioplásticos y/o materiales biodegradables.

– Uso de materiales reciclados.

– Envases para productos cosméticos y etiquetado ecológico

LA CANTIDAD DE MATERIAL DEL ENVASE

Entre las acciones más valoradas para la disminución de la huella de carbono de productos cosméticos y de droguería se observa la disminución del material de envase. La reducción del material para este tipo de productos surge como respuesta a las estrategias empresariales de bajar costos así como a las exigencias de los Estados que se ocupan de legislar en cuanto a los residuos.

Entre estas exigencias se encuentra la gestión a través de los denominados sistemas integrados de gestión y la obligación, si es que se superan los umbrales especificados por la legislación, de presentar un plan empresarial de prevención de envases y residuos de envases.

Reducir la cantidad del material de envase implica disminuir su peso, lo que se traduce en un ahorro de combustible de los medios de transporte utilizados para la logística y distribución de los productos cosméticos.

Imaginemos que con la reducción de material un nuevo envase para producto cosmético pesa sólo cinco gramos menos como consecuencia del cambio estructural en el diseño de los envases. Pensemos que los envases se transportan en un camión de grandes dimensiones en el que caben 10 mil envases. Hagamos cálculos de los cientos de trayectos anuales de ese camión. Con una simple multiplicación sabemos que la carga pesa 50 kilos menos por trayecto realizado, lo que produce una disminución de costos tanto económicos como medioambientales al tener en cuenta todos los viajes que va a realizar ese transporte en un único año. O sea que se puede apreciar un ahorro económico tanto en combustible como en materia prima para el envase, así como la generación de menos emisiones derivadas del menor tiempo de transporte.

De hecho, se estima que la optimización de rutas puede reducir el impacto ambiental un 14% por recorrido.

Mejoras en el proceso de producción del envase

Más allá de la disminución de la cantidad de envase, las mejoras en el proceso de producción son otras opciones a tener en cuenta. Este tipo de opciones son perfectamente aplicables sobre los proveedores de envases cosméticos y de droguería.

Acciones tan simples como el aprovechamiento de los flujos de calor mediante recirculación de fluidos permiten aprovechar la temperatura elevada para calentar producto en operaciones de tratamiento térmico y permiten mejorar la huella de carbono de los procesos a través del ahorro en el uso de combustible.

En otros casos, esta recirculación permite aprovechar el producto no satisfactorio lo que redunda en el ahorro de materias primas y energía asociada al proceso de extracción. El objetivo de estas acciones es la de sustituir parcial o totalmente el consumo de energía proveniente del petróleo en los procesos de fabricación de productos.

La empresa Escada, mediante la modificación del proceso de obtención de los tapones de sus productos ha mejorado su impacto medioambiental.

Han modificado el proceso de chapado de los tapones para utilizar menos productos químicos, evitar la liberación de metales pesados y no utilizar disolventes.

La empresa sueca SCA ha utilizado la herramienta de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) para reducir en 10 años (de 1998 a 2007) la emisión de gases de efecto invernadero de sus productos.

Entre aquellos gases se cuentan los que tienen una mayor importancia en el cálculo de la huella de carbono. Con el uso del ACV se consigue identificar aquellas etapas del ciclo de vida del producto más contaminantes y que por lo tanto tienen un potencial mayor de reducción del impacto ambiental.

La empresa Natura por su parte, se propuso actuar a nivel de toda la cadena de valor, desde las materias primas hasta la disposición final de los envases, reduciendo su huella de carbono en un 33% en cinco años. Colabora también en planes priorizando de reforestación de árboles y de energías alternativas

Optimización de la logística y distribución

Otra posible acción para reducir la huella de carbono derivada de la logística y de la distribución para productos cosméticos consiste en la optimización de rutas para la distribución de los productos.

Todas las acciones derivadas de la mejora en la logística se traducen en el incremento en la competitividad de la empresa.

Otra acción para la reducción de la huella de carbono en el sector la experimentaron los consumidores británicos en julio de 2007 cuando vieron cómo directamente en la etiqueta de champú de Botanics se indicaba la reducción de CO2 de sus envases.

El etiquetado en huella de carbono fue la culminación de una estrategia empresarial. En esta reducción del 20%, tuvo especial importancia la optimización de la red logística de manera que los camiones recorren menos kilómetros. También se redujo el embalaje.

Respecto a los detergentes, se están llevando a cabo numerosas iniciativas en esta línea para reducir su huella de carbono. Por ejemplo, la empresa Procter & Gamble presentó varias innovaciones en uno de sus detergentes líderes; las mismas consistieron en variar su formulación y permitir lavar la ropa a baja temperatura (hasta 15 ºC). Con ello indican que utilizan un 40-50% menos de agua para su producción y entre un 30 y un 40% menos de energía para la misma etapa de producción. Además, consiguen reducir la cantidad de envases entre un 14 y un 45% gracias al ecodiseño del producto.

La filial turca de la compañía ha comprobado que sustituyendo el embalaje de cajas de cartón de sus productos en los transportes marítimos por bolsas de plástico reciclable, se ahorra hasta un 80% de material a la vez que se necesita un 20% menos de espacio.

Uso de materiales reciclados

Todas las estrategias anteriores están siendo aprovechadas por las empresas en el sentido de mejorar su imagen y constituir una herramienta para el marketing verde. En este sentido, la sustitución de material reciclado por virgen también reduce la huella de carbono de los productos.

El material reciclado se obtiene a partir de la trituración de botellas y tapones hasta la formación de pequeñas bolitas (granza) no contaminadas. Este material se puede introducir en las máquinas habituales de procesado de plástico según el proceso normal de formación del envase.

La empresa The Body Shop emplea envases con un 30 % de material reciclado desde el año 2003, con lo que ha reducido su impacto ambiental y se ha estimado que ha ahorrado 4 millones de botellas de plástico virgen al año.

Siguiendo esta línea, la empresa estadounidense de cosméticos Mineralogie adoptó en parte una posición similar al utilizar envases completamente orgánicos y/o reciclables.

Algunos de sus papeles de embalaje para transporte marítimo se obtienen a partir de elementos reciclados que provienen de bosques susstentables, en tanto que sus cajas para embalaje son fabricadas a partir de biomasa que es obtenida del maíz o de maníes (cacahuetes).

Etiquetado ecológico para productos cosméticos

Por otro lado, reducir la huella de carbono es una manera efectiva de adelantarse a los  cambios legislativos en materia medioambiental que van a llegar tarde o termprano.

En europa ya existe lo que se denomina la ecoetiqueta.

Esto significa que hay ciertos criterios de tipo ecológico que son aplicables al envase: relación de continente/contenido, etiquetado, contenido en aditivos de cadmio y mercurio, etc. Esta distinción se puede obtener en productos de cosmética.

Ejemplo de experiencias empresariales en este sentido son el gel Sanex Zero%  certificado con la ecoetiqueta europea.

Para conseguirla, en sus envases se han tenido en cuenta factores de tipo medioambiental, como el hecho de ser biodegradables, poseer mínimo impacto sobre el ecosistema acuático y minimizar sus residuos.

Por ejemplo, para fabricar el recambio Eco-Pack se ha utilizado un 75 % menos de plástico en comparación con una botella de 500 ml.

Todas estas acciones redundan en reducir su huella de carbono.

Otro ejemplo: en el envase para suavizante de Eroski se realizaron varias modificaciones como ser la sustitución del material del cuerpo del envase de HDPE por PET, el reemplazo de la etiqueta de papel autoadhesivo por PP, y sustituir el suavizante original por otro  más concentrado.

Derivado de todo esto, su peso se redujo y se ahorran 15 toneladas de CO2 por cada mil litros de suavizante transportado, permitiendo todo ello una clara reducción en su huella de carbono.

Los sectores de la cosmética y la droguería son grandes consumidores de materiales de envases. En este sentido existen numerosas estrategias para reducir su huella de carbono.

En los casos empresariales expuestos se han descrito varias alternativas como el uso de envases renovables, biodegradables y obtenidos a partir de materiales reciclados.

En otros casos se ha considerado la eliminación del envase superfluo junto con la minimización de sus componentes y en consecuencia la disminución de su peso total, relacionado en forma directa con el consumo de combustible.

Además es interesante utilizar el número mínimo de materiales diferentes de envases o de manera idealizada conseguir que todos sus componentes estén fabricados con el mismo material para facilitar el fin de vida del producto y la gestión de los residuos generados, lo que puede influir en la reducción de los impactos ambientales.

En cuanto al panorama futuro, se estima que las empresas apostarán por reducir la huella de carbono de sus productos ya que representa una serie de ventajas:

Se optimizarán los consumos de materias primas, energía y transporte.

Se producirá una disminución en el impacto ambiental y un ahorro de costos en los procesos de obtención.

Se identificarán los aspectos susceptibles de mejora.

Permitirá a las empresas posicionarse ante futuros cambios legislativos más restrictivos en materia medioambiental.

Constituirá el punto de partida para la obtención de la ecoetiqueta europea.

Mejorará la imagen y se utilizará como parte del “marketing verde”.

Entonces, una marca no solo simbolizará aspectos comerciales sino que además conllevará ese valor agregado que significa la fabricación de productos que sean respetuosos con el ecosistema.

Fuentes consultadas:

“La tierra bajo nosotros” (Ricardo Capilla Vilchis);

“Cien gestos para salvar el mundo” (Johan Tell)

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